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Efectos de las bebidas energéticas para hacer deporte

El estrés y un ritmo de vida demasiado acelerado acaban pasando factura y provocan que las reservas de energía disminuyan a medida que avanza el día.

Muchas personas que acuden a un gimnasio, sobre todo cuando lo hacen al final de la jornada,  necesitan algo que les despierte, les revitalice y les haga recuperarse de la fatiga acumulada. En estos casos es cuando se recurre a este tipo de bebidas energéticas. A pesar de que las bebidas estimulantes no han gozado de muy buena imagen en determinados momentos y aunque desde diferentes tribunas y soportes se han publicado estudios alertando de sus efectos nocivos sobre el organismo, “ninguno de ellos se ha podido demostrar al cien por cien”, explica Acosta. “A fecha de hoy, no se puede decir que la ingesta de este tipo de bebidas tenga consecuencias negativas porque no hay ninguna investigación científica que lo avale”.

COMPOSICIÓN DE UNA BEBIDA ENERGÉTICA

Lo que hace que las bebidas sean catalogadas como energéticas es su composición. En líneas generales, contiene un dosis de cafeína y otras sustancias estimulantes además de glucosa, carbohidratos y vitaminas. “Es importante remarcar que los excitantes que contiene son totalmente naturales y no químicos”, puntualiza Acosta. “La cafeína e ingredientes como, por ejemplo, la taurina son los que dan ese aporte energético extra que a veces se necesita. La dosis que contiene de cada sustancia está muy por debajo de lo que podría considerarse peligroso, por tanto tomando una unidad es difícil que pueda hacer daño a una persona sana”.

De acuerdo con la Autoridades de la Seguridad Alimentaria, el límite máximo de cafeína para una persona adulta se sitúa en los 300 mg. al día. Esta cantidad se cubriría con casi cinco latas de bebidas energéticas. Algo similar ocurre con la taurina. Según un estudio del mismo organismo europeo, un individuo con un peso de 60kg. tendría que tomar cerca de 30 unidades de bebida energética durante un día para realmente tener problemas sobre su salud.

Al respecto de este tema, es importante no confundir este tipo de bebidas energizantes con las isotónicas. Estas últimas están elaboradas a base de agua, azúcares y electrolitos y se consumen principalmente para la recuperación tras la práctica intensa de algún deporte.

EFECTOS EN LA ACTIVIDAD FÍSICA

El efecto inmediato de las bebidas estimulantes es una disminución notable del cansancio y un consecuente aumento de la energía. “Se recomienda tomarla siempre entre 20 y 30 minutos antes de ir al gimnasio o empezar a hacer ejercicio para que cuando lleguemos a sala de o a la clase ya notemos ese aporte extra de energía”, comenta Salud. En el terreno del fitness o de la práctica deportiva su efectos redundan en:

– Aumento del rendimiento: Al contener una dosis de glucosa, carbohidratos y sustancias estimulantes naturales, se disminuye la fatiga muscular y la persona puede someterse a entrenamientos de mayor intensidad.

– Aumento de la resistencia: Nuestro cuerpo podrá aguantar esfuerzos más prolongados de manera rítmica.

– Retarda el agotamiento: Una persona que ingiera una bebida de estas características aguantará más tiempo realizando la actividad

Los efectos de una bebida energética son relativamente cortos. No dura demasiado. De hecho, si se ingiere antes de entrenar o realizar la actividad,  su efecto suele prolongarse durante una hora aproximadamente, es decir, el tiempo suficiente para hacer la rutina o la clase. Pasado ese tiempo, el cuerpo puede volver a acusar el cansancio o la fatiga.

GRUPOS DE RIESGO

Aunque en personas sanas que no tienen ninguna patología diagnosticada no tiene que existir ningún riesgo, hay grupos de población que sí que deberían tener cuidado a la hora de tomar este tipo de bebidas energéticas. Principalmente estaríamos hablando de aquellos individuos que sufren de nervios o bien tienen algún problema cardiovascular que se manifieste, por ejemplo, en forma de arritmias. Tampoco se aconseja en personas hipertensas”.

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